#Cubanos #SigloXX #SigloXXI
Tiniebla y lejanía en mi conmueven Las ciegas criaturas que el silencio Engendra desde el sueño o de la muerte. Las dos en mí a solas van llenando Sutiles copas, cálices sombríos,
Deambulo por tu sueño y soy tu propio sueño dormido. Bestias de la noche, venid todas a mí. Ángeles hermosos, bebed mi sangre. Yo he sido breve
Hermosos son los cuerpos que viajan a la… Si una rosa cayera entre los dos, si un pájaro volara seguro de su sombra, si un hombre me esperara por las calles… yo me iría también.
Pues sí, es muy extraño que no exista, James Ensor, en Ostende, algún lugar que recuerde que aquí pintó sus cuadros, que aquí sufrió, usted, su pesadilla. Pero también extraño es ese sueño
Lejos de toda luz nombro mis sombras. Me abrazo a mi dolor como quien sabe Que ningún reino tendré. Sólo olvido. No habrá sino las huellas que otros deja… Sobre mi huella. Lejos ya de todos,
Un apellido tengo que pintado Me recuerda el origen de los nombres. De Asturias y Canarias ya los hombres Mi historia conformaron. He soñado Con un guerrero. El nombre ya no import…
Morir es imposible: la cicuta La bebemos, despacio, como el vino Y no morimos. Miro la pistola; El círculo del cabo es sólo noche. Juego con el gatillo y nada ocurre.
No es la taza de té, ni la fugaz penumbr… tampoco la tiniebla, no es el vino ni el… ni las cosas que tengo, ni las que tuve… ni el oro de las tardes que a veces se v… La soledad no está siquiera en sitio alg…
Me dices, buen amigo, que el deseo eternamente viaja en un tranvía; el deseo, esa breve melodía que fluye como el agua del Leteo. Me dices, buen amigo, que ya olvide
No te hiere la luna ni la nieve que silenciosamente está cayendo; Ni siquiera el olvido, que va haciendo un sueno de tu forma esbelta y leve. No te hiere la vida, ni la muerte
Como se van fugando ya los días en la ciega costumbre de las horas y apenas recordar nos queda siempre los paseos tan breves y tan solos por las antiguas calles solitarias
Cansancio de la tarde en oro vuelto, Antiguas soledades, muros grises, Penumbras innombrables, dioses, ángeles, El amor y el dolor en todo unido. Nada ajeno me exalta. Vivo sólo
¿Quién diría que la sonrisa es falsa, la sonrisa piadosa como dádiva, tristemente dibujada
El pájaro posado en la ventana, (O más bien en lo negro del cuadrado para ser más exactos) qué hace allí. ¿Y aquellos dos señores, alejados de todos y de todo, de qué hablan?
Despertar y verse, no en la hoja, no en el árbol, siquiera en el campo que se extiende sin remedio. Despertar y verse tan solo en la semilla, en su conciencia, pujando, y saber que nada...