Haiku 40
11/07/2016
Amanda baila como las bellas aves que baten alas. Su ritmo es como viento incansable y tenaz.
¡Brotes de amor! en esa rosa blanca, sobre mi pecho.
Siento tu risa como ese eco distante que se aleja en la frialdad de cada invierno. Y tu voz...
Amanecer en un día nublado; nos hace verlo, como el sutil frescor que nos regala el cielo.
Ya sin aliento y al final del camino, ¡lluvia de abril!
El rayo abruma y al cesar la tormenta, ¡lloran los sauces!
La cigüeña se aferra a su alto nido y mira airosa. Son sus potentes alas amparo de su prole.
Miro al espejo más, no me reconozco y sonreí. No era yo, es una imagen que sólo me contempla.
—Dime q me quieres, que me extrañas. Dime que me necesitas... —Te quiero, te extraño,
Frío en La Habana al sentirse la brisa del malecón.
Tu mirada sincera y penetrante manifiesta tu indómito carácter, eres fiel y obstinado escudriñante… hermoso y suave cual resbaloso hám… Te regocijas ante cualquier mimo,
Entre las nubes, cabalgo tan veloz, que aplasto al viento.
En hoguera de melancolía hundo mis manos, y comienzo un intenso conjuro entre mi alma y yo.
Cuando yo sea niebla, polvo, o simplemente “nada”
¡Linda es la vida! En un mundo de penas, siempre habrà flores.