Bajo las luces de un mundo olvidado,
te busco en las sombras con ansia febril.
Tu risa es un canto que rompe el pecado,
un dulce secreto de aroma sutil.
Tus ojos me atrapan en fuego y hechizo,
perdido en tu danza de luna y pasión.
Susurros de seda me llevan al abismo,
donde solo existes tú y mi obsesión.
No importa el destino, ni importa el sendero,
si al fin de la noche te vuelvo a encontrar.
Eres mi sueño, mi anhelo sincero,
razón por la que regreso a este lugar.
Aunque la aurora me arranque de verte,
mi alma en tu piel volverá a renacer.
Porque eres un fuego que arde sin muerte,
mi dulce tormento, mi único ayer.