#SigloXX #SigloXXI #Uruguayos #1986 #EScritoresUruguayos #PreguntasAlAzar
En esta noche de pálpitos y conjur… en esta noche flamante habitan tan… la del labriego la del farero la d… la del cocuyo la del murciélago la… noche con sábanas de fruición y ta…
Cierto, me rodean árboles un tanto… se asoman al paisaje como buscándo… mas yo también me busco y he olvid… desesperadamente mis labios. Vuelvo recién del último silencio
Roque Leonel Ibero Rigoberto Ricardo, Paco Otto-René Javier cuántas veces y en cuántos enjambr… los habrán (mal) tratado de pequeñ… se habrán quedado solos con su ant…
Están izando mi bandera con ceremonia y sin pudor pobre bandera mi bandera está alegre como una sábana
Ya van días y noche que pienso pob… y no puedo ni quiero apartar el re… no el subido al cajón a la tribuna con su palabra de espiral velocisi… que blindaba los pregones del pueb…
Amílcar, viejo compinche: Te extrañará recibir esta carta quilométrica, pero a alguien tengo que contarle mi historia y por algo sos mi amigo, ¿no? Vos bien sabés que técnicamente nunca...
Podés querer el alba cuando quieras he conservado intacto tu paisaje podés querer el alba
Tu mano en mi mano tu todo en mi poco y en el cielo ajeno buitres helicópteros mi hermano que huye
Este regreso no era obligatorio sin embargo la mano encuentra su cuchara el paso su baldosa el corazón su golpe de madera
Todo verdor perecerá dijo la voz de la escritura como siempre implacable pero también es cierto
Hace tiempo fuimos sancionados de… y alguien nos colocó junto al río… hizo pozos en la cóncava arena mat… para que sintiéramos la obligación… creó un oleaje que de acuerdo a lo…
Ningún padre de la iglesia ha sabido explicar por qué no existe un mandamiento once que ordene a la mujer
¿Cómo compaginar la aniquiladora idea de la muerte con ese incontenible afán de vida?
País lejos de mí / que está a mi l… país no mío que ahora es mi contor… que simula ignorarme y me vigila y nada solicita pero exige que a veces desconfía de mis pocas…
Te doy la cana mundo cuando girás eterno nosotros temerarios afinamos la sombra