Está en la sala familiar, sombría, y entre nosotros, el querido hermano que en el sueño infantil de un claro día vimos partir hacia un país lejano. Hoy tiene ya las sienes plateadas,
He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas, he navegado en cien mares y he atracado en cien riberas. En todas partes he visto
La plaza y los naranjos encendidos con sus frutas redondas y risueñas. Tumulto de pequeños colegiales, que al salir en desorden de la escuela, llenan el aire de la plaza en sombra
Tierra le dieron una tarde horrible del mes de julio, bajo el sol de fuego. A un paso de la abierta sepultura había rosas de podridos pétalos, entre geranios de áspera fragancia
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel
Fué una clara tarde, triste y soñolienta tarde de verano. La hiedra asomaba al muro del parque, negra y polvorienta.… La fuente sonaba. Rechinó en la vieja cancela mi llave;
El limonero lánguido suspende una pálida rama polvorienta sobre el encanto de la fuente limpia, y allá en el fondo sueñan los frutos de oro...
Yo escucho los cantos de viejas cadencias que los niños cantan cuando en corro juegan, y vierten en coro
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del… Girando en torno a la torre y al caserón… ya las golondrinas chillan. Pasaron del… de nevascas y ventiscas los crudos soplo… Es una tibia mañana.
A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina
Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá?
Amada, el aura dice tu pura veste blanca... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! El aura me ha traído
Hacia un ocaso radiante caminaba el sol de estío, y era entre nubes de fuego, una trompeta… tras de los álamos verdes de las márgene… Dentro de un olmo sonaba la sempiterna t…
Yo meditaba absorto, devanando los hilos del hastío y la tristeza, cuando llegó a mi oído, por la ventana de mi estancia, abierta a una caliente noche de verano,
La calle en sombra. Ocultan los altos c… el sol que muere; hay ecos de luz en los… ¿No ves, en el encanto del mirador flori… el óvalo rosado de un rostro conocido? La imagen, tras el vidrio de equívoco re…
Siempre fugitiva y siempre cerca de mí, en negro manto mal cubierto el desdeñoso gesto de tu rostro pálido. No sé adónde vas, ni dónde
En una tarde clara y amplia como el hast… cuando su lanza blanda el tórrido verano… copiaban el fantasma de un grave sueño m… mil sombras en teoría, enhiestas sobre e… La gloria del ocaso era un purpúreo espe…
Maldiciendo su destino como Glauco, el dios marino, mira, turbi… de llanto, el mar que le debe su blanca… Él sabe que un Dios más fuerte con la sustancia inmortal está jugando a…
Verdes jardinillos, claras plazoletas, fuente verdinosa donde el agua sueña, donde el agua muda
Mientras la sombra pasa de un santo amor… poner un dulce salmo sobre mi viejo atri… Acordaré las notas del órgano severo al suspirar fragante del pífano de abril… Madurarán su aroma las pomas otoñales;
Daba el reloj las doce... y eran doce golpes de azada en tierra... ...¡Mi hora!—grité—... El silencio me respondió:—No temas; tú no verás caer la última gota
Sobre la tierra amarga, caminos tiene el sueño laberínticos, sendas tortuosas, parques en flor y en sombra y en silenci… criptas hondas, escalas sobre estrellas;
En la desnuda tierra del camino la hora florida brota, espino solitario, del valle humilde en la revuelta umbrosa… El salmo verdadero
El sol es un globo de fuego, la luna es disco morado. Una blanca paloma se posa en el alto ciprés centenario. Los cuadros de mirtos parecen
¡Tenue rumor de túnicas que pasan sobre la infértil tierra!... ¡Y lágrimas sonoras de las campanas viejas! Las ascuas mortecinas
¡Oh, figuras del atrio, más humildes cada día y lejanas: mendigos harapientos sobre marmóreas gradas; miserables ungidos
La tarde todavía dará incienso de oro a tu plegaria, y quizás el cenit de un nuevo día amenguará tu sombra solitaria. Mas no es tu fiesta el Ultramar lejano,
Crear fiestas de amores en nuestro amor pensamos, quemar nuevos aromas en montes no pisado… y guardar el secreto de nuestros rostros pálidos,
Arde en tus ojos un misterio, virgen esquiva y compañera. No sé si es odio o es amor la lumbre inagotable de tu aljaba negra. Conmigo irás mientras proyecte sombra
Algunos lienzos del recuerdo tienen luz de jardín y soledad de campo; la placidez del sueño en el paisaje familiar soñado. Otros guardan las fiestas
Crece en la plaza en sombra el musgo, y en la piedra vieja y santa de la iglesia. En el atrio hay un mendig… Más vieja que la iglesia tiene el alma. Sube muy lento, en las mañanas frías,
Las ascuas de un crepúsculo morado detrás el negro cipresal humean... En la glorieta en sombra está la fuente con su alado y desnudo Amor de piedra, que sueña mudo. En la marmórea taza
¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime, aquellos juncos tiernos, lánguidos y amarillos que hay en el cauce seco?... ¿Recuerdas la amapola
Me dijo un alba de la primavera: Yo florecí en tu corazón sombrío ha muchos años, caminante viejo que no cortas las flores del camino. Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda
Al borde del sendero un día nos sentamos… Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sol… son las desesperantes posturas que tomam… para aguardar... Mas Ella no faltará a…
Es una forma juvenil que un día a nuestra casa llega. Nosotros le decimos: ¿por qué tornas a la morada vieja? Ella abre la ventana, y todo el campo
¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja, que me traes el retablo de mis sueños siempre desierto y desolado, y sólo con mi fantasma dentro, mi pobre sombra triste
Leyendo un claro día mis bien amados versos, he visto en el profundo espejo de mis sueños que una verdad divina
Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. Desperté. ¿Quién enturbia
Y era el demonio de mi sueño, el ángel más hermoso. Brillaban como aceros los ojos victoriosos, y las sangrientas llamas de su antorcha alumbraron
Desde el umbral de un sueño me llamaron.… Era la buena voz, la voz querida. —Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?..… Llegó a mi corazón una caricia. —Contigo siempre... Y avancé en mi sueñ…
Una clara noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría —era luz mi alma
Si yo fuera un poeta galante, cantaría a vuestros ojos un cantar tan puro como en el mármol blanco el agua limpia. Y en una estrofa de agua
Llamó a mi corazón, un claro día, con un perfume de jazmín, el viento. —A cambio de este aroma, todo el aroma de tus rosas quiero. —No tengo rosas; flores
Hoy buscarás en vano a tu dolor consuelo. Lleváronse tus hadas el lino de tus sueños. Está la fuente muda,
Y nada importa ya que el vino de oro rebose de tu copa cristalina, o el agrio zumo enturbie el puro vaso... Tú sabes las secretas galerías del alma, los caminos de los sueños,
¡Tocados de otros días, mustios encajes y marchitas sedas; salterios arrumbados, rincones de las salas polvorientas: daguerrotipos turbios,
La casa tan querida donde habitaba ella, sobre un montón de escombros arruinada o derruida, enseña el negro y carcomido
Ante el pálido lienzo de la tarde, la iglesia, con sus torres afiladas y el ancho campanario, en cuyos huecos voltean suavemente las campanas, alta y sombría, surge.
Tarde tranquila, casi con placidez de alma, para ser joven, para haberlo sido cuando Dios quiso, para tener algunas alegrías... lejos,
Yo, como Anacreonte, quiero cantar, reír y echar al viento las sabias amarguras y los graves consejos, y quiero, sobre todo, emborracharme,
¡Oh tarde luminosa! El aire está encantado. La blanca cigüeña dormita volando, y las golondrinas se cruzan, tendidas
Es una tarde cenicienta y mustia, destartalada, como el alma mía; y es esta vieja angustia que habita mi usual hipocondría. La causa de esta angustia no consigo
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene
¿Y ha de morir contigo el mundo mago donde guarda el recuerdo los hálitos más puros de la vida, la blanca sombra del amor primero, la voz que fue a tu corazón, la mano
Desnuda está la tierra, y el alma aúlla al horizonte pálido como loba famélica. ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso? ¡Amargo caminar, porque el camino
La tarde está muriendo como un hogar humilde que se apaga. Allá, sobre los montes, quedan algunas brasas. Y ese árbol roto en el camino blanco
Te he visto, por el parque ceniciento que los poetas aman para llorar, como una noble sombra vagar, envuelto en tu levita larga. El talante cortés, ha tantos años
El hada más hermosa ha sonreído al ver la lumbre de una estrella pálida, que en hilo suave, blanco y silencioso se enrosca al huso de su rubia hermana. Y vuelve a sonreír porque en su rueca
Guitarra del mesón que hoy suenas jota, mañana petenera, según quien llega y tañe las empolvadas cuerdas. Guitarra del mesón de los caminos,