Habitantes de la calle
seres de mustia figura,
de harapos su ropa, su vida…
sin rostros ni huellas.
Sin refulgencia en lo lóbrego,
viven sin matices en blanco y negro,
agolpados en racimos de pobreza
en un mundo oscuro sin sosiego.
Descuelgan de los faros
sombras de mentes alucinadas,
se desvanecen en iluminación vacía
quedando solo ceniza y brasa.
En colchón blando y con almohada
nosotros dormimos sin que se nos de nada.
Hugo Blair M.