Dulce María Loynaz Muñoz (La Habana, Cuba; 10 de diciembre de 1902-Ibidem; 27 de abril de 1997) fue una escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la literatura cubana y universal. Obtuvo el Premio Miguel de Cervantes en 1992.
Dulce María Loynaz Muñoz (La Habana, Cuba; 10 de diciembre de 1902-Ibidem; 27 de abril de 1997) fue una escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la literatura cubana y universal. Obtuvo el Premio Miguel de Cervantes en 1992.
Publicó sus primeros poemas en La Nación, en 1920, año en que también visitó los Estados Unidos. A partir de esa fecha realizó numerosos viajes por Norteamérica y casi toda Europa, incluyendo visitas a Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto. Visitó México en 1937, varios países de Sudamérica entre 1946 y 1947 y las Islas Canarias en 1947 y 1951, donde fue declarada hija adoptiva.
como yo más sin para qué tierra pero tú tus amor todo ya ojos mar agua he entre sobre esta noche luz todavía vida cuando nada sol camino hay este rosa siempre sé ella manos sangre todos sólo sombra corazón alma ser palabra aire tengo tiempo cada mano todas donde voz ahora mí aún mundo eres tan misma muerte porque está viento nunca soy nadie va hasta alas también día toda tienes cuerpo cielo rosas estrella poco flor aunque tarde vez río sueño caminos fuera él pies otra hace silencio pecho señor estrellas dentro dónde tiene hombre mañana soledad nombre hubiera pronto dulzura desde brazos primavera estaba dos bien pasa otros verdad estás cómo hacia pájaros mío mía veces dios sed flores madre milagro muerto niño azul solo mucho espada horizonte casa acaso vino luna isla piedra parece digo estoy había contra sueños hecho antes frente labios hora boca oro sal carne tuya ellos través mismo después ven perdido algo frío mientras otras muy están bajo tanto ola deja entonces cosa ceniza cosas puedo puede así hombres vivir queda mujer estos años esperanza aquí van viva pie aquel pequeño palabras sea miedo raíz arriba montaña puedes hacer maría recuerdo muchas temblor rey estas decir ángel voy vano ayer gris niña mariposa fuego paisaje luceros música amar paisajes tienen olas podría sido cerca rosal color paz junto gran tuyo dura instante jardín luego lado fruto dedos otro nubes noches ante tal fin amo triste menos aquella quién será beso ver sabe miel fuerte blanca llama sola sentido perdóname criaturas quieres árbol días espera cristal apenas puerta forma polvo allá selva gota vivo obscura vuelve dormir modo siendo dices inútil algunas fe joven san cabeza muchos alguna viene ventana pude eso tenía muertos vieja piedras lejos volando lejana hoy saber dormido débil nuestro eran muro fino negro hijo dientes vara pecado caballo diste horas puesto arena apretada hierro huesos calor dijo gracia dado esperar vuelvo ríos sabía verde quien olvido lirios creía distancia lámpara rumbo 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