Rubén Darío

El soneto de trece versos

XIV

 
De una juvenil inocencia
qué conservar sino el sutil
perfume, esencia de su Abril,
la más maravillosa esencial
 
Por lamentar a mi conciencia
quedó de un sonoro marfil
un cuento que fué de las Mil
y Una Noche de mi existencia...
 
Scherezada se entredurmió...
El Visir quedó meditando...
Dinarzada el día olvido...
 
 
Mas el pájaro azul volvió...
Pero...
No obstante...
Siempre...
Cuando...
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