#SigloXX #Venezolanos
Violento de armonía, en el tono de… llega el coro de las siete provinc… siete rostros adolescentes en las siete ventanas de las estrellas de la Autonomía.
Es el Capitán del Río; viejo zorro dormilón, viejo Neptun… con ese dolor de eternidad de los que se salvaron del Diluvio En la playa candorosa
Bólido entre dos aguas, gota de te… gato de agua –el alma de algún gat… o más bien un rayo que cayó una no… y cuando iba hacia el fondo, se pa…
La sombra de una duda sobre mí se… cuando llega el arrullo de tu voz… miedo de conocerte; pero en el mie… pasión, que me parece que ya te he… Yo adiviné el misterio cantor de t…
La prueba, oh mi fuerte Orinoco, te filtró to… Tú mismo, desordenado, pródigo,
Cuando tú te quedes muda, cuando yo me quede ciego, nos quedarán las manos y el silencio. Cuando tú te pongas vieja,
Al hombre mozo que te habló de amo… dijiste ayer, Florinda, que volvie… porque en las manos te sobraban fl… para reírte de la Primavera. Llegó el Otoño: cama y cobertores
Vamos a embarcar, amigos, para el viaje de la gota de agua. Es una gota, apenas, como el ojo d… Para nosotros no es sino un punto, una semilla de luz,
A un año de tu luz, e iluminado hasta el final de su latir, por el… desanda el viaje el corazón cansad… De tu voz, de tu mano y de tu huel… retorna a la niñez, donde palpita
Subiendo hacia San Félix, donde e… donde el río enseña, bien cerrados… los dos puños de Piar exprimiendo… subiendo hacia San Félix vimos el… que hacía el arco indio sobre su c…
La Parima es el sueño faraónico y la piedra de Moisés, el panal negro de la Hermana, que el Hermano Francisco no vino… Catedral del misterio, Sierra del…
¡Oh, blancura imposible de la Ama… ¡Por todos mis desvelos cruza, com… como un jirón de invierno, su carn… inverosímilmente blanca! ¡Oh, blancura imposible,
Y ahora, vuelvo los ojos hacia la síntesis del Canto, hacia la barca del Pretérito, de parda vela y el bauprés sangrad… tu propia barca, donde tú venías,
Madre: esta noche se nos muere un… En esta ciudad grande, todos están… zambombas, serenatas, gritos, ¡ah,… claro, como todos tienen su madre… ¡Yo estoy tan solo, madre,
Siete caballos, como traílla, sin rienda ni silla, por siete caminos vienen en tropel… como una traílla de grandes mastin… espesos de espumas, de nervios, de…