Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 – Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938) fue una poetisa y escritora argentina del modernismo. Su prosa es feminista y, según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. En su poesía deja de lado el erotismo y aborda el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos desmotivacionales.
Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 – Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938) fue una poetisa y escritora argentina del modernismo. Su prosa es feminista y, según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. En su poesía deja de lado el erotismo y aborda el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos desmotivacionales.
como alma oh yo tus para sobre tú más ya cuando ojos silencio manos sin amor primavera todo pero tierra mar ser boca está corazón cielo bajo tarde vida tan dulce hasta mano sol día he donde soy entre hombre flores mía luna hacia toda va noche así nunca será cosas muerte qué dos palabras ahora este luz oro ellas sangre siempre triste esta porque mí sombras cómo todas nada agua dulces niño labios viento mas golondrinas cabeza pies mujer río blanca ah sola rosas pecho sé entonces amar dedos dulcemente poco cisne señor árboles dónde rosa alas piedad sombra aire quieres bien sueños llama divino aguas quiero luego vamos tristeza cada vez puedo sueño dolor gran muertos negras vano acaso mal jamás muero días sombrío grandes dios sólo enorme negros tiene carnes pie veces fuego pupilas blanco beso tiempo otro seno venid tengo allá espacio azul mundo camino hace cristal misma amo deseo muerto quién besan pequeña pudiera esto cielos azules pájaros celeste desde fuera caricia lado amado ciudad perfume cuerpo unos algo algún blanda siento estoy velo verja fijos otros mío flor besos muerta puñal ay lágrimas fuente llegaos sabéis llevadme pobre eso dame frente carne veneno plantas lengua quien tienes perdida queda tristes primaverales distraída prisionero calles vagué muda suspirar mirada montaña vive alba dientes voy nodriza dioses invierno desnuda seré peso cae mira buscando sea mujeres selva bosques morir él lejos dirán estaré hora largo muy llegado capricho mata mariposa mucho cosa gota tremendo odio leona arde mirar fruta miradas amé blancas brotar humilde habré danzaré queja poder pequeño fuerte adentro nosotros leve piadoso nuevo fresca viejo allí hielo torpes jardín forma calma humana habrá blancos lleno todos hoy luces tiemblo solo frío pan pronto avecillas nombre espuma apenas vulgar vulgaridad entender hay rosal derecha afuera brazos cara mundos apaga testa eres pues nadie están ves pude caen horas van celestes agreste falda negra sido casa madre lloró aquello oscuras cuánto alfonsina buenos aires otoño estaba divina pasar muertas lento contra garganta encontrar playa olvido quisiera olas ver rayo hermana mieles jardines todavía alimenta amarga rocas casta pretendes preténdeme cofia rocío hierbas arriba pájaro olvides sabe bueno delicia ella corre estrella puede vaga dice caiga lástima sabré viejas ramas estrellas doblo dulzuras rama verde haz sepa palabra corolas aves nidos marcha horacio \nallá callan pondrá tamizada dócil oficina dulzura existes conoceremos suspiros quizá letargo amada hiere lágrima entiende dijiste flechas lleva piernas sentado pereza pálidas sonrisa suma idolatro venido persiguieran rastros bienvenido conocí locura desierto haga ramaje espíritu cuya follaje duras heridas mientras poda dado varón brote miréis lloraron mismo visto lloré probando juego aquél sabio vuelta racimo muere padre existencia magia palacio corriente enfermo cuentan leyendas canta pasa miedo diluye seda espera espalda pasaba pone tanto árbol sed 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nervios ponen tormenta siente indios suben choca ...
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