#Argentinos #Mujeres #SigloXX #Suicidio
No tienes tú la culpa si en tus manos mi amor se deshojó como una rosa: Vendrá la primavera y habrá flores... El tronco seco dará nuevas hojas. Las lágrimas vertidas se harán perlas
Vamos hacia los árboles... el sueño Se hará en nosotros por virtud celeste. Vamos hacia los árboles; la noche Nos será blanda, la tristeza leve. Vamos hacia los árboles, el alma
Buenos Aires es un hombre Que tiene grandes las piernas, Grandes los pies y las manos Y pequeña la cabeza. (Gigante que está sentado
Te ando buscando, amor que nunca llegas, te ando buscando, amor que te mezquinas, me aguzo por saber si me adivinas, me doblo por saber si te me entregas. Las tempestades mías, andariegas,
Es bajo tus miradas donde nunca zozobro; es bajo tus miradas tranquilas donde cob… propiedades de agua; donde río, parlera, cubriéndome de flores como la enredadera… Es bajo tus miradas azules donde sobro
Yo seré a tu lado, silencio, silencio, perfume, perfume, no sabré pensar, no tendré palabras, no tendré deseos, sólo sabré amar. Cuando el agua caiga monótona y triste
Esta noche al oído me has dicho dos pala… Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas. Dos palabras tan dulces que la luna que…
Sábado fue y capricho el beso dado, capricho de varón, audaz y fino, mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado. No es que crea, no creo; si inclinado
Se me va de los dedos la caricia sin cau… se me va de los dedos... En el viento, a… la caricia que vaga sin destino ni objet… la caricia perdida ¿quién la recogerá? Pude amar esta noche con piedad infinita…
Unos besan las sienes, otros besan las m… otros besan los ojos, otros besan la boc… Pero de aquél a éste la diferencia es po… No son dioses, ¿qué quieres?, son apenas… Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
Me protegen tus brazos del invierno. Bajo su amparo tierno Dejo pasar las horas en letargo Triste y largo. Siento que toda cosa me es amada,
Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados. Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
Soy suave y triste si idolatro, puedo bajar el cielo hasta mi mano cuando el alma de otro al alma mía enredo. Plumón alguno no hallarás más blando. Ninguna como yo las manos besa,
Tengo el presentimiento que he de vivir… Esta cabeza mía se parece al crisol, purifica y consume, pero sin una queja, sin asomo de horror. Para acabarme quiero que una tarde sin n…