Haiku 48
Mayo 26/2019
Marqué en la arena los instantes vividos con añoranza. Y fue el viento travieso quien guardó mis memorias.
Cuando yo sea niebla, polvo, o simplemente “nada”
¡Mi padre amado! te recuerdo y te extraño con gran nostalgia. En tu última mirada, no pude estar contigo.
Soñaba con conocerles les sentía muy hermosos, con anhelo de tenerles entre mis brazos ansiosos. Mi vientre oscuro y silente
Partiste en la madrugada de una extraña noche de verano, sin embargo, ese calor agobiante llegaba a mí colmado de frío, un frío de incertidumbre que me hacía temblar mientras te miraba....
Corro sin cesar y el rugir del viento me golpea. Los sauces implacables y desafiantes,
Cuando sonríes, crece lo más sublime y...nacen rosas.
Y... me di cuenta que soñaba, al instante de despertar.
Hermosa palabra, llena de esos matices que irradian vida. Es cuando el mar y el cielo se funden en un beso.
Septiembre, octubre, miles de hojas nos cubren. ¡LLegó el otoño!
Tanta nostalgia anclada en el recuerdo. Vid goteando, y el río desbocado en su frío deshielo.
Amiga mía, desde la bella Atenas, siempre "cercana" Os envío estos versos y os digo: ¡mil gracias!
Miro al espejo más, no me reconozco y sonreí. No era yo, es una imagen que sólo me contempla.
Amanecer en un día nublado; nos hace verlo, como el sutil frescor que nos regala el cielo.
Amo a la brisa, quiero abrazarla siempre. Mis brazos sufren en el intento y caen desolados, vacíos...