Valquirias en la Calima ©2022 Tomás Osorio del Río
Se me ha antojado el panecillo, se me antoja... ese churrusquillo, de toma, pan y moja. Se me ha antojado
—Son los cangrejitos peleones— grita mi primo, con uno sobre su c… me arrimo, y observo con tristeza a aquellos cangrejos sentirse peon… al luchar por el alivio de su pere…
Hirviente besa la sangre en su ofensa pecaminosa al posarse sobre la carne desgarrada y tan sabrosa. Éxtasis quiso ser,
En la sala otorga el niño sus pala… resurgen de los vapores del alma, y tres imágenes recrea. La una es el “yo niño” en la cama; segunda es la caricia, su llama,
La herida del ser, aquello que marcan las olas con sal en la cicatriz, sin salir la parca. La herida de poseer,
—¡Eres artificial!— me digo mientras busco en lo casual, en lo orgánico, sentirme más capaz
Cuando la guerra estalle Y la tierra colapse Caerán bombas en tu casa. Acuérdate entonces de tu nación Tras las putas fronteras
Entre sesenta y cuatro casillas nos quedan dos piezas: un hombre de arcilla y un chico que empieza. Son ambas casillas opuestas:
Es el agua ese mal tan necesario que agasaja a los infantes y los calma con su ahogar. Así se siente un niño
Fría y rosa la gula infante, y sabrosa, en la savia rebosante de su fresa lujuriosa. Ese pie de fresa esconde
Adiós, mi viejo amigo, ahora que te has ido vida nace en un pardal. No es una coincidencia, que de todas aparezca
Si la vida un juego fuese nos atraparían sus azares seríamos dados pares hasta que uno pereciese. Si la vida un juego fuese
Arco y chelo en su fricción, resuenan tras la madera, curva sed de perfección, curva y hiel de sus anhelos. Sobre las rizadas cuerdas
Extraño el sueño de su mirada cau… inclemente, acusada, disruptiva, y tiéntame el verso, para que yo l… Amor aprisióname en tu juego onírico;
Si casi algo tuvimos recuérdame siempre en la espora vo… Si casi algo obtuvimos Fue de las flores su fruto versáti… Quizá pétalos fuimos