#Mexicanos #PremioCervantes #PremioNobel #SigloXX
Rodeado de noche follaje inmenso de rumores grandes cortinas impalpables hálitos escribo me detengo
Caminas adentro de ti mismo y el tenue r… no es la última mirada de tus ojos al ce… es un arroyo secreto, no de agua sino de… hilo de claridades entre las altas yerba… Sigues el rumor de tu sangre por el país…
Si ES real la luz blanca de esta lámpara, real la mano que escribe, ¿son reales los ojos que miran lo escrito? De una palabra a la otra
Voces al doblar la esquina voces entre los dedos del sol sombra y luz casi líquidas
Luna, reloj de arena: la noche se vacía, la hora se ilumina.
III A la orilla, de mí ya desprendido, toco la destrucción que en mí se atreve, palpo ceniza y nada, lo que llueve el cielo en su caer oscurecido.
#Soneto
En fila ordenadas regresamos y cada noche, cada noche, mientras hacemos el camino, el breve infierno de la espera y el espectro que vierte en el oído:
Ojos medulas sombras blanco día ansias afán lisonjas horas cuerpos memoria todo Dios ardieron todos polvo de los sentidos sin sentido ceniza lo sentido y el sentido
No hay ni un alma entre los árboles Y yo no sé adónde me he ido
Entre la noche y el día hay un territorio indeciso. No es luz ni sombra: es tiempo. Hora, pausa precaria,
Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra Abro los ojos todavía
Calina respiración de la colina. Bajo sus arcos duerme la noche, arden las brasas. Peregrinación serpentina: la boca de la gruta, lápida que abre,
Hora nula, cisterna donde mi pensamiento a sí mismo se bebe. Por un instante inmenso he olvidado mi nombre.
Hay una noche, un día, un tiempo hueco, sin testigos, sin lágrimas, sin fondo, sin olvidos; una noche de uñas y silencio, páramo sin orillas,
Tiemblan los intrincados jardines juntan los árboles las frentes cuchichean El día arde aún en mis ojos