Ya los años han pasado
todas familias hemos formado
pero mi mente no olvida
que un día prometimos
mantenernos siempre unidas.
Jugando a campo libre
entre cerros y praderas,
cunquillos y flor de espino,
zarzamora y resfalines
nuestra infancia pasó.
Cierro mis ojos y mi mente
aún divisa ese campo
donde fuimos tan felices.
Días de invierno,
que junto al fuego
historias de nunca acabar
nuestro padre nos contó.
La vida por caminos distintos nos llevó,
solo Paola su sueño de niña cumplió
y un día por sorpresa nos tomó,
que su novio de matrimonio habló.
Nilda con sus sueños de volar,
lejos de casa se marchó,
a conocer esos mundos,
que en grandes libros..
muchas veces nuestro padre nos mostró.
Heidit la más pequeña
entre cantos de iglesia
y libros de matemáticas creció,
y en buena hora con su profesión
una tarde de mayo a casa llegó.
Nadia la poeta
que bajo la luz de las velas
muchas horas pasó,
escribiendo su prosa
y soñando con aquel día,
que mucha gente las leería.
La vida ya nos pesa,
pero cada día más amigas,
nos hemos siempre mantenido.
Cumpliendo aquella promesa
que siendo aún muy niñas,
juramos nunca olvidar.