Oh, los líricos momentos del short y la blusa
y de la cabellera rebelde que acompaña la tarde,
en su mirada infantil parece ser mi musa
haciendo que mis palabras dulce me guardé.
Oh, los juegos de cabeza y pies que suma
esa elegancia que me recuerda a Lorena;
la ternura de su rostro como una flor perfuma
los campos míos donde su belleza estrena.
Tiene una dulce blancura como las nubes,
y un tierno corazón de oro y de sirena...
que arroja algunas flores y que presumes.
Cómo un libro de versos que enajena,
que vivo en tu abundancia y subes...
en lo alto de mi pedestal siendo ajena.