La desgarradura del intelectual
es un tema que suele desvelar
a intelectuales poco desgarrados
pero de todos modos
hay desgarraduras
y desgarraduras
no es lo mismo sentirse desgarrado
entre la clara vocación y el borroso deber
que entre el deber y la comodidad
entre la tortura y el miedo a flaquear
que entre las ganas de flaquear y el laurel
entre la primera y la segunda patria
que entre la patria y el invasor
pero en especial no ha de meterse
en el mismo capítulo ni en el mismo saco
a aquel poeta que se sienta desgarrado
entre la fundación lord
y la agencia central de inteligencia
y aquel otro cuya desgarradura viene
de que su pellejo y no su estilo
ha sido efectivamente desgarrado
por las atroces herramientas
de algún verdugo criollo
adiestrado en albrook o en okinawa.