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Princesa enamorada sin ser corresp… Clavel rojo en un valle profundo y… La tumba que te guarda rezuma tu t… a través de los ojos que ha abiert… Eras una paloma con alma gigantesc…
Virgen con miriñaque, virgen de Soledad, abierta como un inmenso tulipán. En tu barco de luces
Desde mi cuarto oigo el surtidor. Un dedo de la parra y un rayo de sol. Señalan hacia el sitio
El canto quiere ser luz. En lo oscuro el canto tiene hilos de fósforo y luna. La luz no sabe qué quiere. En sus límites de ópalo,
Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Les clavó sobre las botas
Dulce chopo, Dulce chopo, Te has puesto De oro. Ayer estabas verde,
La Lola canta saetas. Los toreritos la rodean, y el barberillo
Mamá, yo quiero ser de plata. Hijo, tendrás mucho frío. Mamá.
Juan Breva tenía cuerpo de gigante y voz de niña. Nada como su trino. Era la misma
La niña va por mi frente. ¡Oh, qué antiguo sentimiento! ¿De qué me sirve, pregunto, la tinta, el papel y el verso? Carne tuya me parece,
En la torre amarilla, dobla una campana. Sobre el viento amarillo,
Cirio, candil, farol y luciérnaga. La constelación de la saeta. Ventanitas de oro
Abejaruco. En tus árboles oscuros. Noche de cielo balbuciente y aire tartamudo. Tres borrachos eternizan
La primera vez no te conocí. La segunda, sí. Dime si el aire te lo dice.
Cuando yo me muera, enterradme con mi guitarra bajo la arena. Cuando yo me muera, entre los naranjos