Señor, las criaturas que enviaste ya est… aleteando junto a mi cabeza. Yo las sujeto por un hilo de sangre y te… se rompa el hilo... A pesar de que toda… veo, inmersas como están en la tiniebla,…
Yo dejo mi palabra en el aire, sin llave… Porque ella no es un arca de codicia, ni… coqueta que trata de parecer más hermosa… Yo dejo mi palabra en el aire, para que… la estrujen o la expriman.
Sólo clavándose en la sombra, chupando g… de la sombra, se logra hacer para arriba… Grato es el aire, grata la luz; pero no… y el que no ponga el alma de raíz, se se…
Con mi cuerpo y con mi alma he podido ha… Mi alma era rebelde y, como los domadore… Pero la hice al fin saltar aros de fuego… Mi cuerpo fue más dócil. En realidad, e… No acerté a hacerlo; pero ahora, en paz…
Todas las mañanas hay una rosa que se pu… Tú, que te quejas de la traición cuando…
Vivía –pudo vivir– con una palabra apret… Murió con la palabra apretada entre los… Echaron tierra sobre la palabra. Se deshicieron los labios bajo la tierra… ¡Y todavía quedó la palabra apretada no…
Muchas cosas me dieron en el mundo: sólo…
De tierra crece la montaña. De paciencia de tierra, pulgada por pulgada, o de crispadura de tierra que empuja hacia arriba el fuego de adentro, o del espasmo doloroso de la tierra joven...
Dichoso tú, que no tienes el amor disper… Dichoso tú, que puedes encerrar tu amor…
Vino de ayer, aún me enturbias los ojos.…
De todo cuanto han hecho los hombres, nada amo más que los caminos. Ellos son la lección de humildad útil, de mansedumbre cristiana que nos encarecen los libros de piedad. Los caminos s...
Acaso en esta primavera no florezcan los…
Tú tienes alas y yo no: con tus alas de…
En la casa vacía han florecido rojos los…
Hay en ti la fatiga de un ala mucho tiem…
–¿Adonde vas cantando? –A subir por el arco iris... –Es curvo el arco iris, y cuando lo ande… –¿Adonde vas llorando? –A perderme en el viento.
Hay algo muy sutil y muy hondo en volver…
La verdad hace la Fe; y algunas veces l…
Las hojas secas..., ¿vuelan o se caen? ¿…
No es verdad que haya flores sin perfume…
El guijarro es el guijarro, y la estrella es la estrella. Pero cuando yo cojo el guijarro en mi mano y lo aprieto y lo arrojo y lo vuelvo a coger... Cuando yo lo paso y repaso entre mis...
Apasionado y febril como el amor de una…
Los ojos miran las azules estrellas; los…
El gajo enhiesto y seco que aún queda del rosal muerto en una lejana primavera no deja abrirse paso a las semillas de ahora, a los nuevos brotes ahogados por el nudo de raíces que la pl...
Y dije a los guijarros: —Yo sé que vosotros sois las estrellas q… Entonces los guijarros se encendieron, y…
Por su amor conocerás al hombre. El amo… El amor es el único fruto que brota, cre… Hay hombres sin amor, pero de estos homb… nada pueden decir a la inquietud del mun… El amor es el fruto del hombre y también…
Miro siempre al sol que se va porque no sé qué algo mío se lleva.
He dormido al amor en su cuna de niño.…
En cada grano de arena hay un derrumbami…
Soledad, soledad siempre soñada... Te a…
Cuando yo era niña, mi madre, siguiendo una tierna tradición entre las festividades religiosas, gustaba de enviarme por el mes de mayo a ofrecer flores a la Virgen María en la vieja igl...
Ayer quise subir a la montaña, y el cuer… Hoy quise ver el mar, bajar hasta la rad… Estoy desconcertada ante esta resistenci… Hasta ahora anduve todos mis caminos sin… Ahora pregúntome qué estrella vendrá a e…
Apacigüé el dolor por un instante y me h… Pero sé que, cuando despierte, olfateará… ¿Por qué he de ser presa apetecible? No tengo sangre para apagar su sed de fi… ¿Qué camino extravié que no me acuerdo?
Como el ratón en la trampa, acabo de caer, sin comprenderlo todavía, en esta extraña trabazón de alambres, en esta imprevista jaula de dolor físico. Hubo un tiempo en que me tenía por u...
Como una guerra civil, como una rebelión sordamente contenida, el dolor ha estallado en alguna parte de mi tiempo sin darme tiempo a huir, cogida por sorpresa entre su furia. Se presen...
He de amoldarme a ti como el río a su ca… He de correr en ti, he de cantar en ti,… Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como… Dentro de ti no ha de faltarme blandura… Dentro de ti está todo; fuera de ti no h…
Ayer me bañé en el río. El agua estaba… El agua estaba fría; chocaba contra mi c… Y mientras todo el río iba pasando, yo p…
Si dices una palabra más, me moriré de tu voz, que ya me está hincando el pecho, que puede traspasarme el pecho como una aguda, larga, exquisita espada. Si dices una palabra más con esa...
Ven, ven ahora, que quizá no sea demasia… Ven pronto, que quién sabe si no se ha p… Ven, por piedad; no escuches al que ha h… Cierra los ojos y corre, corre, a ver si…
Para que tú no veas las rosas que haces crecer, cubro mi cuerpo de cenizas... De ceniza parezco toda, yerta y gris a la distancia; pero, aun así, cuando pasas cerca, tiemblo de que me d...
Todavía puedes poner tu dedo y tapar el… Todavía. Todavía, si tú me dices que está claro,…
Si puedes ser feliz con estos ojos míos, con esta boca mía, tuyos son; yo te los doy. Si te basta esta forma, este calor pequeño, este estar sin estar que soy yo misma, para nadie más h...
Tuve por tanto tiempo que alimentar la soledad con mi sangre, que tengo miedo ahora de encontrarme sin sangre entre tus brazos... O de encontrarte a ti menos en ellos que lo que te enco...
Tú estas muerto. ¿Por qué agitas los br… Tú estás muerto, te digo que estás muert… Nada puedes contra mí, que soy viva; nad… Tú estás muerto. Eres una podredumbre q… Nada tienes que ver conmigo. ¡No me agi…
Pasaste por mi corazón como el temblor d…
Ni con guirnaldas de rosas deseo sujetar… No he de poner un dedo sobre ti; me es g… Si he de bajar hasta la entraña de tu ti… De sueños resoñados pude vivir hasta aho…
Entre tú yo yo van quedando pocas difere…
Tú me hablabas, pero yo no sabía desde dónde. Y sentía tu voz, tu misma voz fluyente y cálida, un poco ronca, a veces, por la emoción que se te apretaba a la garganta... Tú me hablabas,...
Yo guardaré para ti las últimas rosas... Porque no hayas sembrado, no tengas mied… Ninguno firme como el tuyo, ninguno segu… Yo salvaré la casa y el jardín; yo recog… Pero yo guardaré para ti las últimas ros…
¡Cómo se ha llenado de ti la soledad! La soledad me huele a ti como si estuvie… ¡Cómo está llena de ti la soledad, cómo…
En la lluviosa tarde del otoño vamos al… El viento hace volar las verdes cabeller… Qué viento tan crudo el de este otoño; q… Los muertos deben tener frío... Pero yo tengo la primavera. ¡Todas las…
Yo tengo un mar de olas tempestuosas. T… Yo tengo una selva sin sol y sin luna.… Yo tengo el oro y el hierro; tengo el se… Tú tienes la mirada de tus ojos...
Amado mío, dame la rosa de ayer o la de…
Si pudiera escogerlas libremente entre las más brillantes o las más obscuras; si te fuera dado entresacarlas con mano trémula, como hace ante las piedras preciosas el orfebre encargado ...
Todo lo que guardé se me hizo polvo; tod… Nada te he quitado que me haya servido d… No quise beber el vino por no gastarlo,… Me creí invulnerable al fuego de la espe… Perdona tú, defraudador forzado, a la de…
Eras frágil como la caña ya cascada; débil como la mecha que aún humea. Por encima de los días, meses, años –y un solo gris infinito– que han pasado sobre tu recuerdo, no me queda de ti...
No te nombro; pero estás en mí como la m… aunque no esté cantando.
Estoy doblada sobre tu recuerdo como la… esta tarde lavando en el río. Horas y horas de rodillas, doblada por l… este río negro de tu ausencia.
Te digo que sigas tu camino sin el temor… Pues que eres débil y te empuja la vida,… Yo seré fuerte por ti. Con tus claudica… No temas que sienta el miedo de la noche… De veras te digo que sigas tu camino, qu…