Me miré en aquél espejo el cual
aún estaba empañado,
sucio y roto. sonreí mientras
me preguntaba
como podía repararlo.
Mis ojos se posaron en ese árbol,
aquel árbol lleno recuerdos,
aquellos recuerdos de mi infancia
con ella,
no quiero perderlos.
Las hojas de aquel árbol de cerezas
caían de forma
lenta y delicada,
cada pétalo de la pequeña flor
le seguían haciendo lo mismo
que las hojas; caer.
Mis ojos se cristalizaron al recordar los de ella,
esos lindos ojos marrones claros.
¿Y como no acordarme de la forma que me miraban?;
con odio y desprecio.
No puedo olvidarla y
ella tampoco a mí.