(2004)
#Andaluces #Cantautores #Españoles #SigloXX #SigloXXI
Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el solo de pijamas con sordina, la adrenalina en camas separadas. Lo malo del después son los despojos
Maldito sea el duende que no tengo, el hiato que encontró san Cucufato, la orgía que agoniza cuando vengo, la letra pequeñita del contrato, los australopitecus arrogantes,
#CientoVolandoDeCatorce #Soneto
Que no falte un buen pisco en mi velorio ni un jalisco chingón de despedida, respirar es un lujo transitorio, hay vida más allá pero no es vida. Evitadle al fiambre, ¡qué bueno era!,
Se llamaba Soledad y estaba sola como un puerto maltratado por las olas coleccionaba mariposas tristes direcciones de calles que no existen pero tuvo el antojo de jugar
Esta no es la embajada del reproche ni el vademécum de lo que perdí, para que llueva, para ser de noche es condición sine qua non to be Or not to be, como intuyó el bolero
Malditos sean los bienes gananciales, los sostenes a guisa de trincheras, los penes con tres puntos cardenales, la meca que divide tus caderas, los que arriman el ascua a las ruinas,
Esta es la canción de las noches perdida… que se canta al filo de la madrugada con el aguardiente de la despedida por eso suena tan desesperada. Ven a la canción de las noches perdidas
Incluso en estos tiempos veloces como un Cadillac sin frenos, todos los días tienen un minuto en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos.
Si nos hundimos antes de nadar no soñarán los peces con anzuelos, si nos rendimos para no llorar declarará el amor huelga de celos. La primavera miente y el verano
A las peligrosas rubias de bote que en relicario de sus escotes perfumaron mi juventud. Al milagro de los besos robados que en el diccionario de mis pecados
Otra vez sin hincarte de rodillas, otra vez dos orejas por faena, otra vez susto y cal, susto y arena, otra vez empapando las camillas. Desde el himno de riego de tu boca
¿A quién embaucará tu gorgorito y esa poz de gallito de taberna? ¿La voz? si no te queda ni un hilito, y no me hagas hablar de la entrepierna. Hazte un favor, dime que estás herniado
El más capullo de mi clase (¡que element… Llegó hasta el parlamento Y, a sus cuarenta y tantos años, Un escaño Decora con su terno
Lo primero que hizo el Dioni al llegar… Fue brindar con el espejo y decir “¡que… No veas que pasón De entrada en el restaurant, Niñas al salón
Malditas sean las cuentas al contado, los tipos de interés, el finiquito, las leyes de la selva del mercado, los talibanes del último grito, la viga en la retina del mar ciego,