(1923)
#Cubanos #SigloXX
Yo tuve un campanario monumental, en cuy… campanas di la música de mis anhelos nob… aleccioné mis bronces en risas de aleluy… ángelus melancólicos y lágrimas de doble… Después la irremediable necesidad del to…
Fue el choque del centauro y del infante… fue el encuentro brutal, fue la porfía del impulso cargado de energí con la tranquilidad más arrogante. Fue una bélica música vibrante,
Yo moriré prosaicamente, de cualquier co… (¿el estómago, el hígado, la garganta, ¡… y como buen cadáver descenderé a la fosa envuelto en un sudario santo de compasió… Aunque la muerte es algo que diariamente…
Tengo el impulso torvo y el anhelo sagra… de atisbar en la vida mis ensueños de mu… ¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerr… (¡Ya dormiré mañana con el párpado abier…
Al fin cayó el león; aquí la historia Hubiera vuelto con cariño arredro: Este fue su Tabor; este San Pedro Le abrió las puertas de la misma gloria. Aquí finalizó su ejecutoria,
La luz es música en la garganta de la al… mas tu voz ha de hacerse de la misma tin… el sabio ruiseñor descompone la sombra y la traduce al iris sonoro de su endech… El espectro visible tiene siete colores,
Te vi de pie, desnuda y orgullosa y bebiendo en tus labios el aliento, quise turbar con infantil intento tu inexorable majestad de diosa. Me prosternó a tus plantas el desvío
Muerte; mi corazón no desanimas y aún te aguardo con grato sentimiento; que siempre fue mi decidido intento subir las cumbres y medir las simas. En tanto que mi pecho no comprimas
Héroe cubano de valor esquivo, de la Historia en la página te advierto, en las entrañas de la Patria, muerto, y en el recuerdo de la Patria, vivo. Cuando ya inerme se sintió el nativo,
Toma, toma mi lira; quiero darte, como recuerdo de mi fe pasada, esta lira infeliz que fue mi espada y que fue mi broquel y mi estandarte. Póstuma ofrenda de mi inútil arte,
¡Oh, consciente impotencia, para vencer… de traducir al verso la aspiración infor… Angustia irremediable: conservar inconfe… la tragedia monótona del vivir uniforme! ¡Y temer el ansiado reposo, donde cesa
Fue el choque del centauro y del infante… fue el encuentro brutal, fue la porfía del impulso cargado de energía con la tranquilidad más arrogante. Fue una bélica música vibrante,
En la penumbra del jardín silente vibró la voz de mi febril anhelo, y el tímido relato de mi duelo movió tu corazón indiferente. La voz al cabo se tornó valiente
#Soneto
Marchaba lento el escuadrón riflero: ciento veinte soldados de la España que llevaban, cual prueba de su saña, a Sanguily, baldado y prisionero. Y en un grupo forjado por Homero,