»El humano seso se çiega e oprime en las baxas artes que le da Minerva; pues ve qué faría en las que reserva aquél que los fuegos corruscos esgrime; por eso ninguno non piense ni estime
»Mas esto dexado, ven, ven tú comigo, e faste a la rueda propinco ya quanto de los passados, si quiés ver espanto; mas sey bien atento en lo que te digo: que por amigo nin por enemigo,
A la rueda fechos ya quanto çercanos, de orbes setenos vi toda texida la su redondeza por orden devida, mas non por industria de mortales manos; e vi que tenía de cuerpos humanos
Pues vimos al fijo de aquél que sobró por arte mañosa más que por estinto los muchos reveses del grand Laberinto y al Minotauro a la fin acabó; la buena Ipermestra nos aparesció,
A ti, muger vimos del grant Mauseolo, tú que con lágrimas nos profetizas, las maritales regando çenizas, viçio ser biuda de más de uno solo; e la compañera del lleno de dolo,
También en la rueda vimos sublimada, llena de méritos muchos, a Argía, e vi que la parte derecha tenía Alcides quasi del todo ocupada, a fuer de montero, con maça clavada,
Yo, que veía ser ofiçiosos los ya memorados en virtud diversa, veyendo la rueda que en uno los versa, los mis pensamientos non eran oçiosos; miró Providencia mis actos dubdosos:
»Dispuso ab inicio la mente superna que círculo d’estos aquí no paresca sin que la gente de aquél obedesca las costelaciones de quien lo govierna; pues tu juizio, si sabe, descerna
»Así que la Luna, que es la primera, en el primer çerco imprime su acto, segunda en segundo conserva tal pacto; terçero non menos, pues, con la terçera; e todos de todas, por esta manera,
»Al çerco por ende que tienes ya visto, llámale círculo, tú, de la Luna, e faz así nombre, pues, de cada una, por que non buelvas el caso tan misto; agora ya donde dubdavas insisto:
»Fazte a la rueda, pues, de los presente… por que las veas entramas a dos, e de las dubdas requieras a nos; solvértelas hemos en versos patentes; e visto el un çerco de passadas gentes,
Atento seguntme mandava, mirando, vi los tres fados, e Cloto el primero, Lachesis segundo, Atropos el terçero, en vezes alternas la rueda girando; e vi sobre todas estar imperando
De cándida púrpura su vestidura bien denotava su grant señorío; non le ponía su fausto más brío, nin le privava virtud fermosura; vençíase d’ella su ropa en albura,
Vi de la parte del siniestro lado, al serenísimo rey, su marido, la mesma librea de blanco vestido, non descontento de tal baxo grado; e vi de la parte del diestro costado
Volvíme con aire de dubdosa cara a la ensolvedora de mis ignorançias, como de niño que de sus infançias la madre benigna non triste separa; tal Providencia se me demostrara,
»La que la silla más alta tenía non la devieras aver por estraña: era la ínclita reina d’España, muy virtuosa, doña María, la qual, allende de su grant valía,
»Goza de mucha prudençia e verdat; goza de don inmortal de justiçia; ha de virtudes aquella notiçia que en fembra demanda la honestidat. Si fuesse trocada su humanidat,
»La otra que vimos a la mano diestra, era la reina de aragoneses, la qual, mientra sigue su rey los arnese… rige su reino la reina maestra; así, con la mucha justiçia que muestra,
»Muy pocas reinas de Greçia se falla que limpios oviessen guardados los lecho… a sus maridos, demientra los fechos de Troya non ivan en fin por batalla; mas una si ovo: es otra, sin falla,
Poco más baxas vi otras enteras, la muy casta dueña de manos crueles, digna corona de los Coroneles, que quiso con fuego vencer sus fogueras. ¡O quírita Roma, si d’ésta supieras
De otras non fablo, mas fago argumento, cuya virtud maguer que reclama, sus nombres escuros esconde la Fama por la baxa sangre de su nasçimiento; mas non dexaré dezir lo que siento,
A vos pertenece tal orden de dar, rey exçellente, muy grande señor, así como prínçipe legislator la vida política siempre zelar, por que pudiçiçia se pueda guardar
Como las telas que dan las arañas las leyes presentes non sean atales: que prenden los flacos, viles animales e muestran en ellos sus lánguidas sañas, las bestias mayores que son más estrañas
Aprendan los grandes bevir castamente, non vençan en viçios los brutos salvajes… en vilipendio de muchos linages viles deleites non viçien la gente; mas los que presumen del mundo presente
Es abstinencia de vil llegamiento la tal castedat, después ya de quando se va la noticia del viçio dexando, remoto por obras e mal pensamiento; e non solamente por casto yo cuento
Vi los que sano consejo tovieron e los que componen en guerra las pazes, e vimos a muchos fuera d’estas hazes que justas ganançias mercando quisieron, e otros que libres sus tierras fizieron,
Nestor el antigo se nos demostró, e los oradores mejor resçebidos del fijo de Fauno que non despedidos, el rey que su fijo ya muerto mercó, e Capis, aquél que siempre temió
Debaxo de aquéstos yo vi derribados los que las pazes firmadas ya rompen, e los que por preçio virtudes corrompen, metiendo alimentos a los renegados; allí vi grant clero de falsos perlados
Pues vimos a Pándaro el dardo sangrient… hermano de aquel buen arquero de Roma, que por Menesteo la libre paloma firió donde iva bolando en el viento, el qual a los nervios así del amiento
Allí te fallamos, o Polinestor, cómo truçidas al buen Polidoro con fambre maldita del su grant thesoro, non te membrando de fe nin de amor; ya se t’açerca aquel vil Antenor,
Estavas, Isifle, allí vergoñosa, vendiendo la vida de tu buen marido, de ricos collares tu seso vençido, quisiste ser biuda, más non deseosa. ¡O siglo nuestro, edat trabajosa,
Non buenamente te puedo callar, Opas maldito, ni a ti, Julián, pues sois en el valle más fondo de afán que non se redime jamás por llorar; ¿quál ya crueza vos pudo indignar
A la moderna bolviéndome rueda, fondón del çilénico çerco segundo, de viçios semblantes estava el profundo tan lleno que non sé fablar quien lo pue… Ved si queredes la gente que queda
¡O miedo mundano!, que tú nos compeles grandes plazeres fingir por pesares, que muchos Enteles fagamos ya Dares e muchos de Dares fagamos Enteles; fazemos de pocos muy grandes tropeles,
Bien como siervo, que por la fe nueva del su patrono se muestra más bivo, por que le pueda fuir de cativo dize por boca lo qu’él non aprueva, semblantes temores la lengua nos lleva
¿Quién assí mesmo dezir non podría de cómo las cosas sagradas se venden e los viles usos en que se despienden los diezmos ofertos a Santa María? Con buenas colores de la clerezía
Cesárea se lee que con terremoto fuesse su muro por tierra caído, las gentes y pueblo todo destruído, que non quedó lienço que non fuese roto; mas sólo su templo fallamos inmoto,
Si tal terremoto nos acaesciese, lo que la divina clemencia non quiera, por lo contrario presumo que fuera de qualquiera villa donde se feziese, e antes presumo que oy se fundiese
La vuestra sacra e real magestad faga en los súbditos tal benefiçio que cada qual use assí del ofiçio que queden las leyes en integridad, así que cobdiçia nin rapaçidat
Es avariçia, doquiera que mora, viçio que todos los bienes confonde, de la ganançia, doquier que se asconde, una solíçita inquisidora; sirve metales, metales adora,
Venidos a Venus, vi en grado espeçial los que en el fuego de su joventud fazen el viçio ser tanta virtud por el sagramento matrimonial; fondón d’estos çercos vi grant general