#Mexicanos #PremioCervantes #PremioNobel #SigloXX
Los labios y las manos del viento el corazón del agua un eucalipto el campamento de las nubes la vida que nace cada día
Tendida y desgarrada, a la derecha de mis venas, muda; en mortales orillas infinita, inmóvil y serpiente. Toco tu delirante superficie,
Como una madre demasiado amorosa, una ma… ahoga, como una leona taciturna y solar, como una sola ola del tamaño del mar, ha llegado sin hacer ruido y en cada uno…
El joven Hassan, por casarse con una cristiana, se bautizó. El cura, como a un vikingo,
En duermevela oigo correr entre bultos a… un incesante río. Es la catarata negra y blanca, las voces… mundo confuso, despeñándose. Y mi pensamiento que galopa y galopa y n…
Cielo que gira y nube no asentada sino en la danza de la luz huidiza, cuerpos que brotan como la sonrisa de la luz en la playa no pisada. ¡Qué fértil sed bajo tu luz gozada!,
Vine aquí como escribo estas líneas, sin idea fija: una mezquita azul y verde, seis minaretes truncos,
Por buscarme, Poesía, en ti me busqué: deshecha estrella de agua, se anegó en mi ser. Por buscarte, Poesía, en mí naufragué.
El viento despierta, barre los pensamientos de mi frente y me suspende en la luz que sonríe para nadie: ¡cuánta belleza suelta!
Shiva y Parvati: los adoramos no como a dioses, como a imágenes de la divinidad de los hombres.
La luz sostiene –ingrávidos, reales– el cerro blanco y las encinas negras, el sendero que avanza, el árbol que se queda; la luz naciente busca su camino,
Paisaje caído de Saturno, paisaje del desamparo, llanuras de tuercas y ruedas y palancas, turbinas asmáticas, hélices rotas, cicatrices de la electricidad,
Inmóvil en la luz, pero danzante, tu movimiento a la quietud que cría en la cima del vértigo se alía deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante,
AL ALBA busca su nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea… Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades
Atrás el cielo, atrás la luz y su navaja, atrás los muros de salitre, atrás las calles que dan siempre a otras… Atrás mi piel de vidrios erizados,