(1964)
#Mexicanos #PremioCervantes #PremioNobel #SigloXX [1964-1968]
Doblo la página del día, escribo lo que me dicta el movimiento de tus pestañas. Mis manos abren las cortinas de tu ser
Bajo el cielo fiel Junio corría arrastrando en sus aguas dulces fechas, ardientes horas en la luz deshechas, frutos y labios que mi sed asía. Sobre mi juventud Junio corría:
EL salto de la ola más blanca cada hora más verde cada día
Negro sobre blanco, azul, el gigante grano de polen estalla entre las grietas del tiempo,
Mudo, tal un peñasco silencioso desprendido del cielo, cae, espeso, el cielo desprendido de su peso, hundiéndose en sí mismo, piedra y pozo. Arde el anochecer en su destrozo;
#Soneto
La plaza es diminuta. Cuatro muros leprosos, una fuente sin agua, dos bancas de cemento y fresnos malheridos.
Yo dibujo estas letras como el día dibuja sus imágenes y sopla sobre ellas y no vuelve
Entre la noche y el día hay un territorio indeciso. No es luz ni sombra: es tiempo. Hora, pausa precaria,
Déjame, sí, déjame, dios o ángel, demoni… Déjame a solas, turba angélica, solo conmigo, con mi multitud. Estoy con uno como yo, que no me reconoce y me muestra mis arma…
Tiemblan los intrincados jardines juntan los árboles las frentes cuchichean El día arde aún en mis ojos
Hexaedros de madera y de vidrio apenas más grandes que una caja de zapat… En ellos caben la noche y sus lámparas. Monumentos a cada momento hechos con los desechos de cada momento:
Atrás el cielo, atrás la luz y su navaja, atrás los muros de salitre, atrás las calles que dan siempre a otras… Atrás mi piel de vidrios erizados,
En el centro del mundo del cuerpo del espíritu la grieta el resplandor No En el remolino de las desapariciones
Hay una noche, un día, un tiempo hueco, sin testigos, sin lágrimas, sin fondo, sin olvidos; una noche de uñas y silencio, páramo sin orillas,
Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas, dales azúcar en la boca a las rejegas, ínflalas, globos, pínchalas,