Miguel Peñafiel

CÓMPLICE DEL DOLOR

Poesía

 
 
No te aflijas, amor, por tu cruel desvarío,
pues el río más puro arrastra su cieno,
las estrellas se ocultan tras velo sombrío
y el alba más clara se cubre de invierno.
 
Todos erramos, y en mi desventura,
te excuso mil veces, aunque me condene,
pues cargo en mis hombros la amarga locura
de amar lo que hiere, de amar lo que duele.
 
Soy juez y testigo de tu vil quebranto,
tu voz me destruye, más luego me eleva,
y el mismo verdugo que empuña el encanto
se torna en mi dueño, en quien me releva.
 
Así, en esta lucha de amor y tormento,
me hago cómplice del que me despoja,
pues robo mi paz con cada argumento
y beso la mano que empuña la hoja.

Reserva derechos de autor.

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