#Andaluces #Españoles #Generación98 #Sevillanos #SigloXIX #SigloXX
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del… Girando en torno a la torre y al caserón… ya las golondrinas chillan. Pasaron del… de nevascas y ventiscas los crudos soplo… Es una tibia mañana.
#SoledadesGaleriasYOtrosPoemas
Crear fiestas de amores en nuestro amor pensamos, quemar nuevos aromas en montes no pisado… y guardar el secreto de nuestros rostros pálidos,
¡Oh tarde luminosa! El aire está encantado. La blanca cigüeña dormita volando, y las golondrinas se cruzan, tendidas
Crece en la plaza en sombra el musgo, y en la piedra vieja y santa de la iglesia. En el atrio hay un mendig… Más vieja que la iglesia tiene el alma. Sube muy lento, en las mañanas frías,
La plaza y los naranjos encendidos con sus frutas redondas y risueñas. Tumulto de pequeños colegiales, que al salir en desorden de la escuela, llenan el aire de la plaza en sombra
Húmedo está, bajo el laurel, el banco de verdinosa piedra; lavó la lluvia, sobre el muro blanco, las empolvadas hojas de la hiedra. Del viento del otoño el tibio aliento
El demonio de mis sueños ríe con sus labios rojos, sus negros y vivos ojos, sus dientes finos, pequeños. Y jovial y picaresco
#1912 #CamposDeCastilla
Al borrarse la nieve, se alejaron los montes de la sierra. la vega ha verdecido al sol de abril, la vega tiene la verde llama,
Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles
Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. ¡Oh, viejas moscas voraces
Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir. ¡Gran cantar! Entre los poetas míos tiene Manrique un altar.
Me dijo una tarde de la primavera: Si buscas caminos en flor en la tierra, mata tus palabras
En medio de la plaza y sobre tosca piedr… el agua brota y brota. En el cercano hue… eleva, tras el muro ceñido por la hiedra… alto ciprés la mancha de su ramaje yerto… La tarde está cayendo frente a los caser…
Yo era en mis sueños, don Ramón, viajer… del áspero camino, y tú, Caronte de ojos de llama, el fúnebre barquero de las revueltas aguas de Aqueronte. Plúrima barba al pecho te caía.
#NuevasCanciones
Este noble poeta, que ha escuchado los ecos de la tarde y los violines del otoño en Verlaine, y que ha cortado las rosas de Ronsard en los jardines de Francia, hoy, peregrino