#Andaluces #Españoles #Sevillanos #SigloXIX #RimasYLeyendas
Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz,
#RimasYLeyendas
Tú eras el huracán, y yo la alta torre que desafía su poder. ¡Tenías que estrellarte o que abatirme..… ¡No pudo ser! Tú eras el océano; y yo la enhiesta
Pasaba arrolladora en su hermosura y el paso le dejé; ni aun a mirarla me volví, y, no obstant… algo a mi oído murmuró: «ésa es». ¿Quién unió la tarde a la mañana?
Cruza callada, y son sus movimientos silenciosa armonía; suenan sus pasos, y al sonar, recuerdan del himno alado la cadencia rítmica. Los ojos entreabre, aquellos ojos
Fatigada del baile, encendido el color, breve el aliento, apoyada en mi brazo, del salón se detuvo en un extremo. Entre la leve gasa
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojo… la imagen de tus ojos se quedó como la mancha oscura, orlada en fuego, que flota y ciega si se mira al sol. Adondequiera que la vista fijo
¿Será verdad que cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas
Sabe si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada, que el alma que hablar puede con los ojo… también puede besar con la mirada.
Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas; me apoyé contra el muro, y un instante la conciencia perdí de donde estaba. Cayó sobre mi espíritu la noche;
Si de nuestros agravios en un libro se escribiese la historia, y se borrase en nuestras almas cuanto se borrase en sus hojas, te quiero tanto aún, dejó en mi pecho
Nuestra pasión fue un trágico sainete en cuya absurda fábula lo cómico y lo grave confundidos risas y llanto arrancan. Pero fue lo peor de aquella historia
Como enjambre de abejas irritadas, de un oscuro rincón de la memoria salen a perseguirme los recuerdos de las pasadas horas. Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inút…
Las ropas desceñidas, desnudas las espaldas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban. Me aproximé a los hierros
Su mano entre mis manos, sus ojos en mis ojos, la amorosa cabeza apoyada en mi hombro. ¡Dios sabe cuántas veces,
La gota de rocío que en el cáliz duerme de la blanquísima azucena, en el palacio de cristal en donde vive el genio feliz de la pureza. Él le da su misterio y poesía,