#Andaluces #Españoles #SigloXVI #SigloXVII
No enfrene tu gallardo pensamiento Del animoso joven mal logrado El loco fin, de cuyo vuelo osado Fue ilustre tumba el húmido elemen… Las dulces alas tiende al blando v…
Aunque a rocas de fe ligada vea Con lazos de oro la hermosa nave Mientras en calma humilde, en paz… Sereno el mar la vista lisonjea; Y aunque el céfiro esté (porque le…
De pura honestidad templo sagrado, Cuyo bello cimiento y gentil muro De blanco nácar y alabastro duro Fue por divina mano fabricado; Pequeña puerta de coral preciado,
Era del año la estación florida En que el mentido robador de Euro… —Media luna las armas de su frente… Y el Sol todo los rayos de su pel… Luciente honor del cielo,
Del León, que en la Silva apenas… O ya por fuerte o ya por generoso, Que a dos Sarmientos, cada cual g… Obedeció mejor que al bastón grave… Real cachorro y pámpano suave
Escribís, oh Cabrera, del segundo Filipo las acciones y la vida, con que el cielo aquistó, si admir… Alto asunto, materia esclarecida, digna, Livio español, de vuestra p…
GLOSA Si ociosa no, asistió Naturaleza Incapaz a la tuya, oh gran Señora… Concepción limpia, donde ciega ign… Lo que muda admiró de tu pureza.
Donde las altas ruedas con silencio se mueven, y a gemir no se atreven las verdes sonorosas alamedas, por no hacer ruïdo
Una moza de Alcobendas Sobre su rubio tranzado Pidió la fe que le he dado, Porque eran de oro las prendas; Concertados sin contiendas
Este, que Babia al mundo hoy ha o… Poema, si no a números atado, De la disposición antes limado Y de la erudición después lamido, Historia es culta, cuyo encanecido
En el caudaloso río donde el muro de mi patria se mira la gran corona y el antiguo pie se lava, desde su barca Alción
Que pida a un galán Minguilla cinco puntos de jervilla, bien puede ser; mas que calzando diez Menga, quiera que justo le venga,
Esta que admiras fábrica, esta pri… Pompa de la esculptura, oh caminan… En pórfidos rebeldes al diamante, En metales mordidos de la lima, Tierra sella, quen tierra nunca op…
De mi sastre en el hurtar la mano es tan singular, que si cae la tela en ella cuando la empieza a doblar, ya puedo doblar por ella.
Al tronco Filis de un laurel sagr… Reclinada, el convexo de su cuello Lamía en ondas rubias el cabello, Lascivamente al aire encomendado. Las hojas del clavel, que había ju…