#Cubanos #SigloXX #SigloXXI
Un espejo cambiante es toda vida. Un espejo que a ciegas lanza un lento reflejo de reflejos, un momento en que algo se repite y ya se olvida. ¿Por qué la sed no encuentra su perdida
Noches de amantes breves como cirios ard… y cetros y fortunas y reyes y palacios. Noches de espejos hondos, aguas de un rí… Noches de altas torres perdiéndose en la… y sonoras tinieblas retumbando en lo osc…
Give me the shadow, its dark stillness, The feather, the bird, the dream, The castle, the moat and the determinati… to name the mysteries of the fire. Give me Life and give me the chance
Pienso en sus ojos y la imagen permanece como una confirmación del sueño. El dolo… se detiene en mí. Miro la sombra. La so… de la daga en el piso.
La belleza que pasa como el sueño, Fugaz, inabarcable, sin destino, Se detiene un instante sobre el labio, Descubre la mirada o el cabello, Vuelve en oro la sombra, los ocasos,
En la penumbra un libro oculta los secre… de una imposible página, soñada y mister… que también puede ser terrible o acaso h… o vana como el tiempo que intuye sus dec… Nunca nadie sabrá quién lo escribió: sus…
No es la taza de té, ni la fugaz penumbr… tampoco la tiniebla, no es el vino ni el… ni las cosas que tengo, ni las que tuve… ni el oro de las tardes que a veces se v… La soledad no está siquiera en sitio alg…
No te hiere la luna ni la nieve que silenciosamente está cayendo; Ni siquiera el olvido, que va haciendo un sueno de tu forma esbelta y leve. No te hiere la vida, ni la muerte
Despertar y verse, no en la hoja, no en el árbol, siquiera en el campo que se extiende sin remedio. Despertar y verse tan solo en la semilla, en su conciencia, pujando, y saber que nada...
A menudo pedías voces lejanas, rostros, islas en la memoria. Pedías un cuerpo donde meter las manos y ser feliz sin otra circunstancia que ser feliz.
Como una sombra más recorro estas calles: Impúdico cadáver doblándose en su miedo, bestia que reconoce ese gotear de muerte al borde del abismo.
Euclid Avenue separa mi casa de la casa del deseo: los muchachos
Huid, niños, de la muerte. Jueguen. Apártense de mí. No quisiera yo compartir la infinitud de… Ni la risa que abre en el aire su más de… Enfermo de enfermas cosas estoy.
Como se van fugando ya los días en la ciega costumbre de las horas y apenas recordar nos queda siempre los paseos tan breves y tan solos por las antiguas calles solitarias