La doctrina romántica de una Musa que inspira a los poetas fue la que profesaron los clásicos; la doctrina clásica del poema como una operación de la inteligencia fue enunciada por un r...
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esqueleto. Soy esas cosas. Increíblemente
Ni tiniebla ni caos. La tiniebla requiere ojos que ven, como el sonido y el silencio requieren e… y el espejo, la forma que lo puebla. Ni el espacio ni el tiempo.
Cuando los relojes de la media noche pro… un tiempo generoso, iré más lejos que los bogavantes de Ulis… a la región del sueño, inaccesible a la memoria humana.
Por estos rojos laberintos de Londres descubro que he elegido la más curiosa de las profesiones humana… salvo que todas, a su modo, lo son. Como los alquimistas
Hay que arrimar una escalera para subir.… ¿Qué podemos buscar en el altillo sino lo que amontona el desorden? Hay olor a humedad. El atardecer entra por la pieza de planc…
Tras los fuertes barrotes la pantera Repetirá el monótono camino Que es (pero no lo sabe) su destino De negra joya, aciaga y prisionera. Son miles las que pasan y son miles
Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable. El armado testuz levanta. En este
No quedará en la noche una estrella. No quedará la noche. Moriré y conmigo la suma del intolerable universo. Borraré las pirámides, las medallas,
Gram, Durendal, Joyeuse, Excalibur. Sus viejas guerras andan por el verso, que es la única memoria. El universo las siembra por el Norte y por el Sur. En la espada persiste la porfía
¿En qué noche secreta de Inglaterra O del constante Rhin incalculable, Perdida entre las noches de mis noches, A mi ignorante oído habrá llegado Tu voz cargada de mitologías,
Soy el que sabe que no es menos vano que el vano observador que en el espejo de silencio y cristal sigue el reflejo o el cuerpo (da lo mismo) del hermano. Soy, tácitos amigos, el que sabe
Durante cien otoños he mirado tu tenue disco. Durante cien otoños he mirado tu arco sobre las islas. Durante cien otoños mis labios
En los campos de Antelo, hacia el noven… Mi padre lo trató. Quizá cambiaron Unas parcas palabras olvidadas. No recordaba de él sino una cosa: El dorso de la oscura mano izquierda
El hombre se despierta de un incierto sueño de alfanjes y de campo llano y se toca la barba con la mano y se pregunta si está herido o muerto. ¿No lo perseguirán los hechiceros
En la noche propicia a los lémures y a las larvas que hostigan a los muerto… han cuartelado en vano los abiertos ámbitos de los astros tus augures. Del toro yugulado en la penumbra
Antes que los remeros de Odiseo fatigaran el mar color de vino las inasibles formas adivino de aquel dios cuyo nombre fue Proteo. Pastor de los rebaños de los mares
Habitador de arenas recelosas, mitad dios y mitad bestia marina, ignoró la memoria, que se inclina sobre el ayer y las perdidas cosas. Otro tormento padeció Proteo
Loada sea la misericordia de Quien, ya cumplidos mis setenta años y sellados mis ojos, me salva de la venerada vejez y de las galerías de precisos espejos
Nadie abriere o cerrare alguna puerta sin honrar la memoria del Bifronte, que las preside. Abarco el horizonte de inciertos mates y de tierra cierta. Mis dos caras divisan el pasado
La luna ignora que es tranquila y clara y ni siquiera sabe que es la luna; la arena, que es la arena. No habrá una cosa que sepa que su forma es rara. Las piezas de marfil son tan ajenas
Nadie a tu lado. Anoche maté a un hombre en la batalla. Era animoso y alto, de la clara estirpe… La espada entró en el pecho, un poco a l… Rodó por tierra y fue una cosa,
Lo han despojado del diverso mundo, de los rostros, que son lo que eran ante… De las cercanas calles, hoy distantes, y del cóncavo azul, ayer profundo. De los libros le queda lo que deja
No sé cuál es la cara que me mira cuando miro la cara del espejo; No sé qué anciano acecha en su reflejo con silenciosa y ya cansada ira. Lento en mi sombra, con la mano exploro
Temí que el porvenir (que ya declina) sería un profundo corredor de espejos indistintos, ociosos y menguantes, una repetición de vanidades, y en la penumbra que precede al sueño
Tres antiguas caras me desvelan: una el Océano, que habló con Claudio, otra el Norte de aceros ignorantes y atroces en la aurora y el ocaso, la tercera la muerte, ese otro nombre
Quiero saber de quién es mi pasado. ¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino que trazó algún hexámetro latino que los lustrales años han borrado? ¿Es de aquel niño que buscó en la entera
Alguien recorre los senderos de Ítaca y no se acuerda de su rey, que fue a Tro… hace ya tantos años; alguien piensa en las tierras heredadas y en el arado nuevo y el hijo
¡Cuántas posibles vidas se habrán ido en esta pobre y diminuta muerte, cuántas posibles vidas que la suerte daría a la memoria o al olvido! Cuando yo muera morirá un pasado;
¿Por qué persistes, incesante espejo? ¿Por qué duplicas, misterioso hermano, el menor movimiento de mi mano? ¿Por qué en la sombra el súbito reflejo? Eres el otro yo de que habla el griego
Mis libros (que no saben que yo existo) son tan parte de mí como este rostro de sienes grises y de grises ojos que vanamente busco en los cristales y que recorro con la mano cóncava.
Un ejemplar de la primera edición de la… de Snorri, impresa en Dinamarca. Los cinco tomos de la obra de Schopenha… Los dos tomos de las Odiseas de Chapman… Una espada que guerreó en el desierto.
Desde su sueño el hombre ve al gigante de un sueño que soñado fue en Bretaña y apresta el corazón para la hazaña y le clava la espuela a Rocinante. El viento hace girar las laboriosas
En el fondo del sueño están los sueños.… noche quiero perderme en las aguas obscu… que me lavan del día, pero bajo esas pur… aguas que nos conceden la penúltima Nada late en la hora gris la obscena maravill…
La mano de Virgilio se demora sobre una tela con frescura de agua y entretejidas formas y colores que han traído a su Roma las remotas caravanas del tiempo y de la arena.
¿De qué agreste balada de la verde Ingl… de qué lámina persa, de qué región arcan… de las noches y días que nuestro ayer en… vino la cierva blanca que soñé esta maña… Duraría un segundo. La vi cruzar el pra…
A los quinientos años de la Hégira Persia miró desde sus alminares la invasión de las lanzas del desierto y Attar de Nishapur miró una rosa y le dijo con tácita palabra