Bien cumplidos los setenta años que aconseja el Espíritu, un escritor, por torpe que sea, ya sabe ciertas cosas. La primera, sus límites. Sabe con razonable esperanza lo que puede inten...
Qué no daría yo por la memoria de una calle de tierra con tapias bajas y de un alto jinete llenando el alba (largo y raído el poncho) en uno de los días de la llanura,
Alta en el alba se alza la severa faz de metal y melancolía. Un perro se desliza por la acera. Ya no es de noche y no es aún de día. Suárez mira su pueblo y la llanura
Sueño con un antiguo rey. De hierro es la corona y muerta la mirada. Ya no hay caras así. La firme espada lo acatará, leal como su perro. No sé si es de Nortumbria o de Noruega.
Millares de partículas de arena, ríos que ignoran el reposo, nieve más delicada que una sombra, leve sombra de una hoja, la serena margen del mar, la momentánea espuma,
Soy una pieza de limado acero. Mi borde irregular no es arbitrario. Duermo mi vago acero en un armario que no veo, sujeta a mi llavero. Hay una cerradura que me espera,
De hierro, no de oro, fue la aurora. La forjaron un puerto y un desierto, unos cuantos señores y el abierto ámbito elemental de ayer y ahora. Vino después la guerra con el godo.
Alguna vez hubo una dicha. El hombre aceptaba el amor y la batalla con igual regocijo. La canalla sentimental no había usurpado el nombre del pueblo. En esa aurora, hoy ultrajada…
¡Cuántas cosas iguales! El jinete y el… la tradición de espadas, la plata y la c… el piadoso benjuí que sahúma la alcoba y ese latín venido a menos, el castellan… ¡Cuántas cosas distintas! Una mitología
De la suma de cosas del orbe ilimitado vislumbramos apenas una que otra. El olv… y el azar nos despojan. Para el niño que… el Perú fue la historia que Prescott ha… Fue también esa clara palangana de plata
Isaac Luria declara que la eterna escri… tiene tantos sentidos como lectores. Cad… versión es verdadera y ha sido prefijada por quien ideó el lector, el libro y la… Tu versión de la patria, con sus fastos…
Pude haber sido un mártir. Fui un verdu… Purifiqué las almas con el fuego. Para salvar la mía, busqué el ruego, el cilicio, las lágrimas y el yugo. En los autos de fe vi lo que había
Cabrera y Carvajal fueron mis nombres. He apurado la copa hasta las heces. He muerto y he vivido muchas veces. Yo soy el Arquetipo. Ellos, los hombres… De la Cruz y de España fui el errante
Siempre lo cercó el mar de sus mayores, los sajones, que al mar dieron el nombre ruta de la ballena, en que se aúnan las dos enormes cosas, la ballena y los mares que largamente surca.
Cada aurora (nos dicen) maquina maravill… capaces de torcer la más terca fortuna; hay pisadas humanas que han medido la lu… y el insomnio devasta los años y las mil… En el azul acechan públicas pesadillas
Hay tanta soledad en ese oro. La luna de las noches no es la luna que vio el primer Adán. Los largos sigl… de la vigilia humana la han colmado de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo…
Yo que soy un intruso en los jardines que has prodigado a la plural memoria del porvenir, quise cantar la gloria que hacia el azul erigen tus violines. He desistido ahora, para honrarte
El hijo viejo, el hombre sin historia, el huérfano que pudo ser el muerto, agota en vano el caserón desierto. (Fue de los dos y es hoy de la memoria. Es de los dos.) Bajo la dura suerte
Tú quisiste morir enteramente, la carne y la gran alma. Tú quisiste entrar en la otra sombra sin la triste plegaria del medroso y del doliente. Te hemos visto morir con el tranquilo
La espada de aquel Borges no recuerda sus batallas. La azul Montevideo largamente sitiada por Oribe, el Ejército Grande, la anhelada y tan fácil victoria de Caseros,
He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados. Mis padres me engendraron para el juego
Odín o el rojo Thor o el Cristo Blanco… Poco importan los nombres y sus dioses; no hay otra obligación que ser valiente y Einar lo fue, duro caudillo de hombres… Era el primer arquero de Noruega
Ésta es el alba. Es anterior a sus mitologías y al Crist… Engendrará los lobos y la serpiente que también es el mar. El tiempo no la roza.
El libro es de Olaus Magnus el teólogo que no abjuró de Roma cuando el Norte profesó las doctrinas de John Wyclif, de Hus y de Lutero. Desterrado del Septentrión, buscaba por las tardes
Ultrajada la carne por la espada de Hamlet muere un rey de Dinamarca en su alcázar de piedra, que domina el mar de sus piratas. La memoria y el olvido entretejen una fábula
El arco del Señor surca la esfera Y nos bendice. En el gran arco puro Están las bendiciones del futuro, Pero también está mi amor, que espera La moneda cayó en mi hueca mano.
Bruma de oro, el Occidente alumbra la ventana. El asiduo manuscrito aguarda, ya cargado de infinito. Alguien construye a Dios en la penumbra… Un hombre engendra a Dios. Es un judío
El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer. No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
Lo sabían los tres. Ella era la compañera de Kafka. Kafka la había soñado. Lo sabían los tres. Él era el amigo de Kafka.
El volumen de Locke, los anaqueles, la luz del patio ajedrezado y terso, y la mano trazando, lenta, el verso: La pálida azucena a los laureles. Cuando en la tarde evoco la azarosa
Heráclito camina por la tarde De Éfeso. La tarde lo ha dejado, Sin que su voluntad lo decidiera, En la margen de un río silencioso Cuyo destino y cuyo nombre ignora.
No de agua, de miel, será la última gota de la clepsidra. La veremos resplandecer y hundirse en la tiniebla, pero en ella estarán las beatitudes que al rojo Adán otorgó Alguien o Algo:
No te habrá de salvar lo que dejaron escrito aquellos que tu miedo implora; no eres los otros y te ves ahora centro del laberinto que tramaron tus pasos. No te salva la agonía
Indescifrada y sola, sé que puedo ser en la vaga noche una plegaria de bronce o la sentencia en que se cifra el sabor de una vida o de una tarde o el sueño de Chuang Tzu, que ya conoce…
Aquí está la moneda de hierro. Interrog… las dos contrarias caras que serán la re… de la terca demanda que nadie no se ha h… ¿Por qué precisa un hombre que una mujer… Miremos. En el orbe superior se entrete…