Los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la Biblioteca. De una manera casi física siento la gravitación de los libros, el ámbito sereno de un orden, el tiempo disecado y conserva...
Nunca se había demorado en los goces de la memoria. Las impresiones resbalaban por él, momentáneas y vívidas; el bermellón de un alfarero, la bóveda cargada de estrellas que ta...
En la infancia yo ejercí con fervor la adoración del tigre: no el tigre overo de los camalotes del Paraná y de la confusión amazónica, sino el tigre rayado, asiático, real, que sólo pue...
A.—Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el f...
Dóciles medias los halagan de día y zapatos de cuero claveteados los fortifican, pero los dedos de mi pie no quieren saberlo. No les interesa otra cosa que emitir uñas: láminas córneas,...
El Islam asevera que el día inapelable del Juicio, todo perpetrador de la imagen de una cosa viviente resucitará con sus obras, y les será ordenado que las anime, y fracasará, y será en...
Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la exi...
En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, ...
En uno de los días de julio de 1952, el enlutado apareció en aquel pueblito del Chaco. Era alto, flaco, aindiado, con una cara inexpresiva de opa o de máscara; la gente lo trataba con d...
Nos despedimos en una de las esquinas de… Desde la otra vereda volví a mirar; uste… Un río de vehículos y de gente corría en… Ya no nos vimos y un año después usted h… Y ahora yo busco esa memoria y la miro y…
El hombre llegó del sur de Inglaterra en un amanecer del invierno de 1877. Rojizo, atlético y obeso, resultó inevitable que casi yodos lo creyeran inglés y lo cierto es que se ...
Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, aca...
Imaginemos que en Toledo se descubre un papel con un texto arábigo y que los paleógrafos lo declaran de puño y letra de aquel Cide Hamete Benengeli de quien Cervantes derivó el Don Quij...
Ni aquella tarde ni la otra murió el ilustre Giambattista Marino, que las bocas unánimes de la Fama (para usar una imagen que le fue cara) proclamaron el nuevo Homero y el nuevo Dante, ...
En un establo que está casi a la sombra de la nueva iglesia de piedra, un hombre de ojos grises y barba gris, tendido entre el olor de los animales, humildemente busca la muerte como qu...
De esta ciudad salieron ejércitos que parecían grandes y que después lo fueron por la magnificación de la gloria. Al cabo de los años, alguno de los soldados volvió y, con un dejo foras...
En un corredor vi una flecha que indicaba una dirección y pensé que aquel símbolo inofensivo había sido alguna vez una cosa de hierro, un proyectil inevitable y mortal, que entró en la ...
Harto de su tierra de España, un viejo soldado del rey buscó solaz en las vastas geografías de Ariosto, en aquel valle de la luna donde está el tiempo que malgastan los sueños y en el í...
Diodoro Sículo refiere la historia de un dios despedazado y disperso. ¿Quién, al andar por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado, no sintió alguna vez que se había perdido un...
Aquel día, el Emperador Amarillo mostró su palacio al poeta. Fueron dejando atrás, en largo desfile, las primeras terrazas occidentales que, como gradas de un casi inabarcable anfiteatr...
Nadie hubo en él; detrás de su rostro (que aun a través de las malas pinturas de la época no se parece a ningún otro) y de sus palabras, que eran copiosas, fantásticas y agitadas, no ha...
En los sueños (escribe Coleridge) las imágenes figuran las impresiones que pensamos que causan; no sentimos horror porque nos oprime una esfinge, soñamos una esfinge para explicar el ho...
Desde el crepúsculo del día hasta el crepúsculo de la noche, un leopardo, en los años finales del siglo XIX, veía unas tablas de madera, unos barrotes verticales de hierro, hombres y mu...
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo n...
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños
Está bien que se mida con la dura sombra que una columna en el estío arroja o con el agua de aquel río en que Heráclito vio nuestra locura. El tiempo, ya que al tiempo y al destino
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores
Yo que sentí el horror de los espejos no sólo ante el cristal impenetrable donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos sino ante el agua especular que imita
Todas las cosas tuvo y lentamante Todas la abandonaron. La hemos visto Armada de belleza. La mañana Y el arduo mediodía le mostraron, Desde su cumbre, los hermosos reinos
Con lento amor miraba los dispersos Colores de la tarde. Le placía Perderse en la compleja melodía O en la curiosa vida de los versos. No el rojo elemental sino los grises
Cuenta la historia que en aquel pasado tiempo en que sucedieron tantas cosas reales, imaginarias y dudosas, un hombre concibió el desmesurado proyecto de cifrar el universo
Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado
No rendirán de Marte las murallas a este, que salmos del Señor inspiran; desde otra luz (desde otro siglo) miran los ojos, que miraron las batallas. La mano está en los hierros de la espada…
Caminas por el campo de Castilla y casi no lo ves. Un intrincado versículo de Juan es tu cuidado y apenas reparaste en la amarilla puesta del sol. La vaga luz delira
Pienso en un tigre. La penumbra exalta la vasta Biblioteca laboriosa y parece alejar los anaqueles; fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo, él irá por su selva y su mañana
Lejos del mar y de la hermosa guerra, que así el amor lo que ha perdido alaba, el bucanero ciego fatigaba los terrosos caminos de Inglaterra. Ladrado por los perros de las granjas,
Nada. Sólo el cuchillo de Muraña. Sólo en la tarde gris la historia trunca… No sé por qué en las tardes me acompaña este asesino que no he visto nunca. Palermo era más bajo. El amarillo
Lo dejo en el caballo, en esa hora; crepuscular en que buscó la muerte; que de todas las horas de su suerte ésta perdure, amarga y vencedora. Avanza por el campo la blancura
El vago azar o las precisas leyes que rigen este sueño, el universo, me permitieron compartir un terso trecho del curso con Alfonso Reyes. Supo bien aquel arte que ninguno
Nada o muy poco sé de mis mayores portugueses, los Borges: vaga gente que prosigue en mi carne, oscuramente, sus hábitos, rigores y temores. Tenues como si nunca hubieran sido
Sin lástima y sin ira el tiempo mella las heroicas espadas. Pobre y triste a tu patria nostálgica volviste, oh capitán, para morir en ella y con ella. En el mágico desierto
La rueda de los astros no es infinita y el tigre es una de las formas que vuel… pero nosotros, lejos del azar y de la av… nos creíamos desterrados a un tiempo exh… el tiempo en el que nada puede ocurrir.
El claro azar o las secretas leyes que rigen este sueño, mi destino, quieren, oh necesaria y dulce patria que no sin gloria y sin oprobio abarcas ciento cincuenta laboriosos años
Nadie puede escribir un libro. Para que un libro sea verdaderamente, se requieren la aurora y el poniente, siglos, armas y el mar que une y separa. Así lo pensó Ariosto, que al agrado
Al cabo de cincuenta generaciones (Tales abismos nos depara a todos el tie… Vuelvo en la margen ulterior de un gran… Que no alcanzaron los dragones del vikin… A las ásperas y laboriosas palabras
Gentil o hebreo o simplemente un hombre cuya cara en el tiempo se ha perdido; ya no rescataremos del olvido las silenciosas letras de su nombre. Supo de la clemencia lo que puede
Nadie en la noche indescifrable tema Que yo me pierda entre las negras flores Del parque, donde tejen su sistema Propicio a los nostálgicos amores. O al ocio de las tardes, la secreta
Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. Sentir que la vigilia es otro sueño
... En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo,...
Murieron otros, pero ello aconteció en e… Que es la estación (nadie lo ignora) más… ¿Es posible que yo, súbdito de Yaqub Al… Muera como tuvieron que morir las rosas… Del Diván de Almotásim el Magrebí (sig…
Hay una línea de Verlaine que no volver… hay una calle próxima que está vedada a… hay un espejo que me ha visto por última… hay una puerta que he cerrado hasta el f… Entre los libros de mi biblioteca (estoy…
El círculo del cielo mide mi gloria, las bibliotecas de Oriente se disputan m… los emires me buscan para llenarme de or… los ángeles ya saben de memoria mi últim… Mis instrumentos de trabajo son la humil…
Magnus Barfod, en el año 1102, emprendi… Que en tus ejércitos militen el oro y la… Que mafiana, en los campos de mi reino,… Que tus manos de rey tejan terribles la… Que sean alimento del cisne rojo los que…
Yo, que tantos hombres he sido, no he si… aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde… Gaspar Camerarius, en Deliciae Poetaru…
En 1897 la disparó contra el presidente del Uruguay un muchacho de Montevideo, Arredondo, que había pasado largo tiempo sin ver a nadie, para que lo supieran sin cómplice. Treinta años ...
Quiera Dios que la monotonía esencial de esta miscelánea (que el tiempo ha compilado, no yo, y que admite piezas pretéritas que no me he atrevido a enmendar, porque las escribí con otro...