#Romanticismo #SigloXIX #Venezolanos
¡Piedad, piedad, Dios mío! ¡Que tu misericordia me socorra! Según la muchedumbre de tus clemencias, mis delitos bor… De mis iniquidades
La guerra es punto averiguado y fi… que la dirige Dios, no la Fortuna… y Dios de los ejércitos se dijo por esta causa, y no por otra algu… Dando palabra de no ser prolijo,
¡Oh Casma, Llaclla, Buin! mientr… estimen de altos hechos la memoria… escritos vuestros nombres verá Chile en el templo de la glor… y dirá al repetirlos: mis guerrero…
Si es humilde homenaje, si es tard… encantadora Julia, el que te envío… perdona a la aflicción, perdona al… en que abrumó mi corazón el cielo. Tú supiste la causa de mi lloro,
Tirsis, habitador del Tajo umbrío… con el más vivo fuego a Clori amab… a Clori, que, con rústico desvío, las tiernas ansias del pastor paga… La verde margen del ameno río,
A plantar mis versos van en este bello jardín una flor; no es tulipán, no es diamela, es un jazmín: el jazmín del Tucumán;
Solemne audiencia un día daba el Amor; servía Capricho de portero y a Dama y Caballero que de su gusto era
¡Quién pudiera, Biobío, pasar la existencia entera en un boscaje sombrío de tu encantada ribera! Una cabaña pajiza,
Sus dones la Fortuna, numen ciego… aquí rehúsa avara, allá acumula, y lo mismo que da nos quita luego, y en la inconstancia su placer vin… bellos son a la vista, no lo niego…
Canto las armas de la fe, y al hér… que del gran Redentor la santa tum… libró de servidumbre. En los conse… sabio, como esforzado en las batal… trabajos ni peligros le arredraron…
Adiós campiña hermosa del olivar ameno, morada deliciosa donde feliz viví. Mientras mi pecho anime
Árbol bello, ¿quién te trajo a estas campiñas risueñas que con tu copa decoras y tu sombra placentera? Dicen que el dulce Dalmiro,
Nunca más bella iluminó la aurora de los montes el ápice eminente ni el aura suspiró más blandamente… ni más rica esmaltó los campos Flo… Cuanta riqueza y galas atesora,
Yo siento a par del alma que no hu… el gran cabalgador de Rocinante resucitado la dichosa era de la caballeresca orden andante; que a ser él venturoso, no se vier…